Agosto 2010
Agosto 2010
 

ALIMENTOS: VERSÁTIL Y PALPITANTE MERCADO

 

• Un alto porcentaje de alimentos orgánicos se exporta

• Crece el consumo de alimentos considerados como sanos

El vertiginoso ritmo de vida que disgrega gran parte del día a las familias mexicanas ha impactado en forma determinante en la calidad de los alimentos que consumen; aunque se observa cierto interés por lo sano, éste es todavía muy incipiente. El Estudio de mercado sobre tendencias de alimentación, que bajo el auspicio de la CANAINCA, el Fondo PyME y FUNTEC, realizó De la Riva Investigación Estratégica, reveló las principales tendencias en la alimentación. Luego de recopilar información sobre lo que comen ancianos, niños, adolescentes, jóvenes, hombres, mujeres y ancianos, el despacho de investigación realizó mil 400 entrevistas entre familias del Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Mérida y Tijuana. La firma de investigación de mercados se ocupó también de consultar a nutriólogos, responsables de compras y logística de cadenas restauranteras, así como de comedores industriales para ampliar su visión sobre el objeto de estudio. Entre los principales hallazgos destaca el hecho de que el considerable aumento de la tendencia a comer cada vez más fuera del hogar ha afianzado a canales de distribución tales como: restaurantes de comida rápida, lugares de trabajo y el Metro. Un patrón de consumo que llegó para quedarse entre las familias mexicanas son los productos prácticos, pues su fácil y rápido manejo se ajusta al estilo de vida que priva hoy en día: alimentos siempre disponibles donde y cuando se requieran. En virtud de que los consumidores han dejado de comer en casa, las presentaciones portables e individuales, fáciles de transportar (abrir y cerrar) son las que se desplazan con mayor celeridad en los anaqueles de las tiendas. Asimismo, la búsqueda por lo natural está adquiriendo fuerza. Los consumidores se interesan por productos procesados que se perciben más frescos o naturales, así que los alimentos ricos en fibra también están repuntando sus ventas. A pesar de que se ha incrementado el consumo de alimentos considerados como más sanos, entre ellos verduras enlatadas y yogur, no se dejan de consumir alimentos que se disfrutan por su sabor y tradición, tales como tortilla y pan.

CONSUMO DE POLLO Y HUEVO El huevo y el pollo continúan siendo alternativas nutritivas y accesibles para la población consumidora. Los precios de huevo y pollo se han reducido en términos reales en la última década. Seis de cada diez mexicanos prefieren en su mesa productos avícolas. Anualmente se producen 108 millones de cajas de huevo que se comercializan a través de los mercados tradicionales y centrales de abasto a granel (80%) y en empaques cerrados (15%) principalmente en tiendas de autoservicio y de conveniencia. En 2009 el huevo industrial representó 5% de la producción nacional. A la semana se producen 27 millones de pollo y se comercializa (89%) en cuatro tipos de clasificación comercial: vivo (29%), mercado público (20) supermercado (14) y rosticero (26%). De acuerdo con la información del Compendio de Indicadores Económicos del Sector Avícola 2010, que publicó la Unión Nacional de Avicultores (UNA), durante el período 1994-2009 la producción anual de pollo aumentó a un ritmo de 4.8 y la de huevo a 3.3%. El año pasado, mientras la producción de carne de pollo decreció 2.51%, la de huevo creció 3.3%. En tanto, la de pavo decreció 24% con respecto a 2008. La producción de pollo se concentró en 14 estados que representan el 92% de la producción nacional. En lo que se refiere a la producción de pavo ésta se concentró en: Yucatán (27%), Chihuahua (16%), Estado de México (12%) y Puebla (11%). Los principales productores de huevo son Jalisco (50%) Puebla (18%) y Sonora (3%). Respecto a las perspectivas de producción y consumo para este año, el documento de la UNA indica que para el huevo se pronostica un crecimiento de 2.0%, lo que equivale a 2 mil 432 millones de toneladas. En el caso del pollo se estima un crecimiento de 1.0%, equivalente a 2.8 millones de toneladas y, en cuanto a pavo, se proyecta una producción de 12 mil 800 toneladas y un consumo aparente* de 1.78 kilogramos por habitante. A la luz de estas cifras, la Unión Nacional de Avicultores prevé que 2010 será un año de lenta recuperación, aunque podría haber un mayor crecimiento si se consolidan los esfuerzos para exportar. México sigue siendo el primer consumidor de nuevo fresco a nivel mundial. Este año se consumirán 22.41 kilogramos de huevo per cápita, cantidad que representa un incremento de 1% con respecto al año previo. De pollo se estima que habrán de consumirse 26 kgs. de pollo nacional y 28.53 de consumo aparente, sin embargo, falta mucho por hacer para lograr los consumos de los principales consumidores como Kuwait (72.5 Kgs.) y los Emiratos Árabes (61.7 kgs.).

ALIMENTOS ORGÁNICOS En el sector agropecuario, maíz, trigo, soya, la naranja, manzana, tomate, la carne de bovino, porcino y pollo son de amplia difusión y de gran escala de producción y consumo; pero en contraposición existen otros que están ganando mercado. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural , Pesca y Alimentación (SAGARPA) a través de la Subsecretaría de Desarrollo Rural ha identificado un nutrido grupo de productos comercialmente no tradicionales. Son productos agropecuarios nativos de volúmenes de producción relativamente modestos, circunscritos a ciertas regiones o microclimas, manifestaciones de una privilegiada biodiversidad, poco conocidos en los mercados y por los consumidores. Otro segmento importante de los productos no tradicionales son los orgánicos, que se definen por no utilizar ningún agroquímico. Se desarrollan bajo un sistema de insumos naturales y buenas prácticas agrícolas que protegen el medio ambiente. Se estima que el mercado de orgánicos se ubica alrededor de 50 mil millones de dólares y es uno de los segmentos de mayor crecimiento relativo dentro del sector agroalimentario. Las causas de este gran dinamismo en la producción y consumo de orgánicos se encuentran en la preocupación creciente de la población por la ingesta de productos alimenticios sanos e inocuos, cuyo origen y trayectoria sea conocida. Más de 33 millones de hectáreas en el mundo se destinan a producir alimentos orgánicos. Alrededor del 70% de la superficie mundial se en­­cuen­tra distribuida en seis países: Australia, Argentina, Italia, Reino Unido, Uruguay y Alemania. En México la agricultura orgánica ha seguido la tendencia internacional y también se encuentra en franca expansión. La superficie bajo este régimen de producción ha pasado de 25 mil a de 400 mil hectáreas en los últimos 15 años. Alrededor de 130 mil productores orgánicos forman parte de este segmento en todo el país. Las entidades con mayor producción de orgánicos son Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Chihuahua, Sinaloa, Baja California Sur, Colima y Veracruz. Los principales productos orgánicos en México son: café, miel, cacao, aguacate, mango, piña, plátano, naranja, ajonjolí, maíz, nopal, vainilla, leche y sus derivados, huevo, así como plantas medicinales. También se cuentan productos procesados. Se estima que alrededor del 90% de la producción de orgánicos de México se orienta a la exportación. Los principales destinos son la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, así como el mercado asiático. El mercado doméstico de orgánicos es muy incipiente pero podría revelar un cierto potencial comercial con mayor promoción y difusión en el largo plazo. El 35% se vende dentro del país y sólo 10% se coloca como orgánico. No obstante, a diferencia de los años noventa, hay un mayor número de iniciativas de comercialización a través de varios canales: tiendas especializadas, naturistas y cafeterías, ubicadas en las principales ciudades del país y centros turísticos. * El consumo aparente se basa en cifras de producción local, las importaciones y las exportaciones.

¿CRISIS ALIMENTARIA EN CIERNES?

• El creciente consumo de alimentos presionará la oferta mundial • Seguridad alimentaria: tema politizado y altamente explosivo

En los meses anteriores a la crisis, los precios de alimentos se habían disparado. Según el índice de alimentos y bebidas de EIU (que mide los precios de 17 artículos, entre ellos granos, oleaginosas y azúcar), los precios casi se duplicaron entre 2005 y 2008. Se dudaba, incluso, que la cadena de suministro alimentaria mundial pudiera hacer frente a la demanda. Hacia mediados de 2008, 31 países, preocupados por la seguridad alimentaria, habían suspendido o restringido las exportaciones agrícolas. El declive de la economía mundial ha reventado la burbuja de los precios agrícolas, en parte al reducirse el crecimiento del consumo en los hogares. Los números del ganado han disminuido, como producto del descenso en la demanda. Si bien los efectos son difíciles de cuantificar, el cambio climático dificulta las predicciones sobre las cosechas en países tradicionalmente productores de alimentos. Cuando caen las cosechas, el debate casi de inmediato se vuelve hacia el cambio climático. El alza en el precio de los granos en 2006 2008 fue en parte resultado de años sucesivos de sequía en Australia. Los precios del cacao y el café se dispararon en 2009, a causa de las pobres cosechas en África occidental, Sudamérica e Indonesia. El creciente consumo de alimentos presionará también sobre la oferta, debido al aumento de la población. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) prevé que la población mundial llegará en 2050 a 9 mil millones, es decir, 30% más que hoy. Los consumidores se volverán más exigentes respecto a mayor contenido de carne en las comidas o tener fruta de temporada todo el año. El consumo de carne en China creció 100% en los últimos 15 años y el de lácteos va en aumento a una tasa de 20% anual. Los temores de desabastecimiento reflejan las crecientes cantidades de productos agrícolas y de tierra cultivable que se dedican a la producción de biocombustible. La industria estadunidense del etanol consume casi la tercera parte de la producción maicera de EU. En Indonesia, el aumento en las plantaciones de palmera para atender la creciente demanda de aceite de coco para el sector de biocombustibles ha sido acremente criticado por su impacto negativo en el ambiente (desmonte de bosques). Se dice, no sin razón, que la demanda de biocombustible ha contribuido a la fuerte alza en los precios del azúcar en 2009 (si bien la razón principal ha sido probablemente la aguda caída en la producción del dulce en muchas partes, India en particular).

DIMENSIÓN POLÍTICA También hay que tomar en cuenta la dimensión política de la seguridad alimentaria. Pese a la reciente mejoría en el panorama de la oferta y los precios de alimentos, existen claros signos de que los países empiezan a protegerse de los riesgos de desabastecimiento global. Países del golfo Pérsico, conscientes de su dependencia de los alimentos importados, han venido usando su riqueza derivada del petróleo para comprar grandes porciones de tierra de cultivo en países como Pakistán, la Comunidad de Estados Independientes e Indonesia. Se podría alegar que es una transferencia benéfica de capital a los países en desarrollo y un útil reciclamiento de petrodólares, pero tales movimientos podrían también conducir a un aumento del nacionalismo y el proteccionismo. La respuesta de muchos países productores a la carestía de alimentos ha sido restringir las exportaciones. Así lo hicieron India, Vietnam y Camboya cuando los precios del arroz se dispararon a principios de 2008. Argentina aplicó restricciones, sobre todo impositivas, a muchas exportaciones agrícolas, y Rusia impuso derechos a la exportación de trigo. La escasez de alimentos y las alzas de precios, provocaron disturbios civiles, en 30 países durante la primera mitad de 2008. Mientras los gobiernos están obsesionados con liberar a sus países de la recesión sin crear burbujas inflacionarias o monstruosas cargas de deuda, poca atención se presta al riesgo de una crisis alimentaria global. También falta consenso respecto de lo que se debe hacer para prevenir esa crisis, aparte de un amplio acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y contener el cambio climático. Es poco probable que los científicos busquen formas de usar la tierra con mayor eficiencia y sustentabilidad, desarrollando cultivos más resistentes y de mayor rendimiento, así como nuevas formas de almacenar y conservar alimentos. Sin embargo, nada de esto evitará que la seguridad alimentaria siga siendo un tema altamente politizado y potencialmente explosivo. Es probable que los gobiernos continúen haciendo lo posible para proteger las existencias de alimentos y construir reservas estratégicas.